El juego está trancado Afuera de la mesa todos estamos a la expectativa. La Liga Venezolana de Beisbol Profesional, los directivos de los restantes siete clubes, la prensa y la fanaticada rezan por la pronta solución del conflicto entre los socios de los Caribes de Anzoátegui por el bien del campeonato 2007-2008. Las fichas que permiten continuar la partida están en manos de los accionistas de la novena oriental, pero el tiempo es implacable. Ya se está haciendo demasiado tarde. Es inaceptable que a falta de un mes para escuchar la voz de play ball, los peloteros que pertenecen a los Caribes no tengan seguridad de si deberán reportarse a los entrenamientos o buscar trabajo en otros equipos. Y es que hasta las personas que laboran como cerveceros y vendedores de refrescos en el estadio Alfonso Chico Carrasquel de Puerto La Cruz, tienen en riesgo su trabajo en la época más alegre para los seguidores de la pelota local. Ya se estudia, “por si a las moscas”, la estructura de un calendario para llevar a cabo la temporada con siete conjuntos y se discute cuales serán las posibles sanciones que pudiera acarrear la ausencia de Anzoátegui en el venidero torneo. El panorama no pinta bien. El problema es confuso y genera dudas entre los afectados, hasta el punto de que nadie quiere “inmiscuirse” en los asuntos privados de los implicados, evitando hacer pública su opinión. “Allà hay una mano negra”, se comenta bajo el anonimato y hasta se habla que esa mano es de “otro color”. ¿Quien sabe?. Lo que está más que claro es que, pase lo que pase, hay que tomar las medidas drásticas que se contemplan en los estatutos de la LVBP para evitar que en el futuro se repita la historia pero con otro protagonista. No se puede tolerar que una discusión por obtener el mando tenga en vilo la participación de la divisa en la campaña y amenace con sabotear la organización que se tiene preparada desde hace varios meses. La Liga ha esperado bastante porque la idea es que este desbarajuste afecte lo menos posible la realización de la contienda. Jugar con los ocho clubes es un punto de honor entre los dirigentes, pero la aspirina para aliviar el dolor de cabeza no está en su poder. Seguiremos en la dulce espera ligando que, en el peor de los casos, se logre un acuerdo temporal que permita la participación de Caribes en la competencia. La fanaticada y el beisbol venezolano se lo merecen.
Fuente: www.eluniversal.com
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