Como el partido andaba tonto, perdón por aquÃ, perdón por allá y Osasuna vivo sin méritos, Agüero decidió dejarse de riesgos y marcar un gol. Y lo hizo. Cogió un balón en mediocampo, echó a correr hacia la porterÃa, dejó a Corrales por el camino como si se tratase de un jubilado con muletas y la clavó en la escuadra de Ricardo. Sobrado, parecÃa un mero trámite, una pachanga con los amiguetes torpes del barrio. Lleva cinco y le discute a Messi (casi nada) ser el mejor jugador de lo que va de Liga. Por cierto, tiene 19 años. El cielo es el lÃmite.
Y de la mano del Kun, el Atleti ha cogido carrerilla. La de ayer fue su tercera victoria seguida en Liga y, si sumamos la de la UEFA, lleva cuatro triunfos en diez dÃas con un marcador global de 12-0. A Osasuna le pasó por encima con una solvencia desconocida en tiempos recientes. Ésa ha sido la cruz rojiblanca en los últimos años, su talento infinito para dispararse a sà mismo en el pie ante rivales inferiores, sobre todo en el Manzanares. Pero, como sabe cualquiera que no sea entrenador, árbitro o productor de televisión, el talento lo cura casi todo.
Porque hablamos del Kun, pero el niño no está ni mucho menos solo. De hecho, el asedio atlético lo inauguró Forlán, que entre el minuto 14 y el 16 se las ingenió para rematar tres veces con peligro. Dicen que los tÃos sólo tenemos una cosa en la cabeza, pero o Forlán tiene dos o su pareja no estará muy contenta. Porque el gol es una, fijo.
El susto acabó con Osasuna, alejadÃsimo toda la tarde de su tradicional imagen. Ni seriedad ni solidez ni garra. Un alma en pena. Ziganda decidió dejar en el banquillo a Pandiani, que al menos garantiza caos y generalmente pesca en él, y dio entrada a Portillo, que lo único que garantiza es un discutible trabajo de peluquerÃa. Tras él, naufragaron los prometedores Vela, Javi GarcÃa y Font, dejando al pobre Puñal añorando a Raúl GarcÃa como un marido abandonado.
Y como la vida es caprichosa, Raúl GarcÃa terminó de hundir a Osasuna con un golazo que le consolida como hombre para todo del centro del campo atlético. Pasa mucho: JoaquÃn el otro dÃa, Raúl GarcÃa ayer, el otro Raúl siempre… El caso es que se confirma que todo lo que termina, termina mal y tu ex, por mucho que sonrÃa al saludarte o no lo celebre tras clavártela, casi siempre trama algo. A veces un simple insulto, otras una obra de arte del castigo en forma de adelgazamiento súbito o volea de 25 metros. Tengan cuidado ahà fuera.
Con el 1-0, el Atleti se echó su tradicional siestita de 20 minutos, pero ha llegado a un punto en el que es peligroso hasta durmiendo. Nada más empezar la segunda parte, RamÃrez DomÃnguez tuvo su momento de gloria al convertir una anécdota en una aventura, ya saben, como un adolescente contando su fracasado viernes de caza. Falta de Flaño a Simao, ley de la ventaja, Agüero sólo ante Ricardo y Josetxo le derriba. Para el mundo en general, falta en la frontal y expulsión. Para el colegiado, amarilla a Flaño y saque de banda para Osasuna. ¿Recuerdan lo que hablábamos antes de los tÃos y Forlán? Bueno, pues me da que los árbitros no tienen ninguna.
Sin punterÃa. Ziganda intentó reaccionar dando entrada a Pandiani y Juanfran, pero no sirvió de nada. El Atleti habÃa alcanzado velocidad de crucero y las ocasiones se sucedÃan. Eller, Forlán, Agüero (al palo), Maxi… No era un ligero perdón, era una amnistÃa total. Los de Aguirre no sufrieron porque mientras todos mirábamos hacia delante, el equipo crecÃa mucho por detrás. especialmente Pablo, que empieza a recordar al que fue. Si logra consolidarse en defensa, el Atleti aspira a todo.
Harto de tanto fuego de artificio. El Kun marcó el segundo y el Calderón al fin disfrutó de la fiesta. La goleada pudo ser de escándalo, pero Maxi falló a puerta vacÃa, Agüero rozó el palo en un cabezazo (su estatura engaña) y Luis GarcÃa dudó en un dos contra el portero.
Pero ya todo daba igual. Tres puntos más y la reciente tormenta parece pasado lejano. El Atleti ha descubierto la paciencia y crece por dÃas. El único que no entiende de paciencias es el Kun: él crece por segundos. Y ya es enorme.
El detalle: Gran entrada en el calderón
Domingo a las cinco de la tarde como toda la vida, buen tiempo y un Atleti en racha. Por una vez, la afición, que nunca falla, tenÃa todas las razones del mundo para acudir al Calderón y, por supuesto, no falló. 50.000 espectadores llenaron las gradas y su equipo respondió con una victoria contundente. Los pitidos de hace un par de semanas están olvidados.
Fuente: www.as.com
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